viernes, 29 de octubre de 2010

YOGA, EDUCACIÓN Y SOCIEDAD



37 Congreso Internacional de Yoga. Organizado por la Unión Europea de Yoga (UEY)

ZINAL (Suiza) agosto 2010

SER para educar desde el Yoga

Por Pilar Ínigo

Formadora de profesores de AEPY y el grupo de formación de profesores de Yoga y Yogaterapia de Zaragoza

“No hay nada que no fluya, no hay nada que permanezca en la memoria”

Xìn Xîn Ming (del tercer patriarca Zen Jianzhi Sengcan)



Historia de un proyecto


Planteada como una manera de aproximarnos a la práctica de Karma Yoga y alentados por lo que tantas veces pedimos en la postura de la demanda, surgió en 2007, en el seno de la Escuela de formación de profesores de Yoga y Yogaterapia que dirijo en Zaragoza, la Asociación Aragonesa de Yoga y Yogaterapia Transpersonal, integrada por todos los alumnos de la Escuela, para desarrollar de forma altruista y voluntaria proyectos que tienen como denominador común acercar el Yoga a la educación y a distintos ámbitos de la sociedad zaragozana, siguiendo las directrices que el Yoga nos propone de que la energía debe fluir, desde la renuncia al propio provecho y en beneficio de los demás.

En estos tres años se ha mostrado el Yoga de forma voluntaria y altruista a varios grupos de población: niños, jóvenes, padres, profesores, adultos con minusvalía psíquica, jóvenes con dificultades de adaptación e internos en centros penitenciarios, y se ha tratado de hacerlo desde la comprensión del Yoga que cada uno tiene y desde el corazón. Además, se han organizado en distintos momentos tres Días de Yoga en el Parque, con el doble objetivo de difundirlo entre los zaragozanos y disfrutar de la práctica en un entorno privilegiado. Todos los proyectos están documentados en un dossier aún no ultimado pero que está a disposición de todos aquellos que os queráis animar en esta tarea que sin esperar frutos da muchos.

Animada por la experiencia de estos años presenté una propuesta de participación en el 37 Congreso Internacional de Yoga, organizado por la Unión Europea de Yoga en Zinal (Suiza), que la AEPY acogió y que definitivamente fue aceptada. El lema de dicho Congreso era Yoga, Educación y Sociedad” y en la medida que encajaba de lleno con los trabajos de nuestra Asociación, consideramos que era una ocasión propicia para dar a conocer y compartir los proyectos comentados e intercambiar criterios.

Acompañada de Luis Miguel Ayan, María Dominguez, Eva Gómez, Carmen Badesa, y Sergio Azón, protagonistas en varios de los proyectos desarrollados, y con el apoyo energético del resto de los demás miembros de la Asociación que se quedaron en Zaragoza sintiéndonos, desarrollamos cinco prácticas matinales, dos talleres teórico-prácticos y una conferencia con los siguientes propuestas: Educar para Ser: una enseñanza para conocer, comprender y amar; Ser para Educar a través de Svádhyaya e Ishvrapranidhana. Otra Escuela es posible: Educar desde el Yoga.

Una propuesta

Una de las conclusiones a las que hemos llegado después de estos tres años de experiencia, es que se puede Educar desde el Yoga, enseñando técnicas yóguicas y sobre todo trasmitiendo con humildad y amabilidad desde el Ser que todos ya somos, extrapolando las cualidades del alma a la educación y a nuestro vivir, confiando cada vez más que la espiritualidad puede ser cotidiana y cercana.

Ahora bien, el gran reto es que hay que Ser para Educar y eso requiere un compromiso con el propio trabajo interior. Patanjali en los Sutras nos hace saber que cuando la mente se silencia el Ser se manifiesta con sabiduría y amor. Se puede y se debe educar desde el Conocimiento y el Amor. Elsa Punset, pedagoga de las emociones, dice: “Ante el mundo hay sólo dos actitudes: o miedo o amor”. El amor es expansivo, el miedo nos paraliza. Nacemos libres, con una inocencia abierta al misterio, a la magia, a la confianza en la vida y al amor al mundo. Si la conservásemos, seriamos siempre creativos y felices. Recibir amor en la infancia, y por supuesto en cualquier etapa de la vida, infunde confianza y seguridad ante el mundo. Pero no es así, hoy en día hay mucho sufrimiento y reina una gran confusión y ante ello hay dos maneras de reaccionar: Una, cayendo en la indignación, el victimismo, la rabia, la proyección, la crítica, el pesimismo, la impotencia, en definitiva la inconsciencia; otra, tratando de instalarnos en una consciencia más amplia que nos invita a vivir según la voluntad del SER. Por ello no se trata sólo de teorizar, filosofar o impartir técnicas, sino de integrar los valores del alma, en especial el Amor, presentes en cada uno de nosotros, en el hacer educativo.

Muchos podemos hacer más, si tenemos en cuenta el fenómeno de los campos morfogenéticos de información, apoyados en la evidencia de que cuando un número de individuos de una especie, suficiente como para crear lo que se conoce como “masa crítica”, adquiere un conocimiento específico mediante un aprendizaje concreto, facilita que el resto de la especie se haga más receptiva a él, o incluso lo adquiera de forma espontánea.

Además, la energía se contagia; la ciencia ha demostrado ya que el observador influye sobre lo observado, luego tal y como nos presentemos ante nuestros alumnos, nuestros hijos, nuestros semejantes, así van a recibir lo que les queramos trasmitir; ahora bien, habrá que empezar por comprometernos nosotros los adultos, padres y profesores que tenemos a nuestro cargo hijos y alumnos en el propio descubrimiento interior. Educar desde el Ser, desde “el sentir” en armonía con “el pensar”, propiciando por igual el funcionamiento de nuestros dos hemisferios cerebrales (uno de los grandes efectos de la práctica de Yoga); educar desde la humildad con los conocimientos que cada uno tiene, y también desde la comprensión amorosa, desde la presencia serena y armónica que desde el discernimiento Ama.

Las prácticas

El objetivo en las prácticas matinales y en los dos talleres teórico-prácticos que realizamos en Zinal fue aproximarnos a esa vivencia del Ser, a partir de Yogascittavrttinirodhah (1); más allá de la mente condicionada que lo nubla todo, impidiéndonos conectar con lo más esencial, la capacidad de Amar que todos poseemos pero que tanto nos cuesta reconocer, experimentar y compartir.

Las prácticas matinales nos permitieron despertar individualmente y en grupo.

La confianza básica en la sabiduría innata del corazón estuvo presente cada día. Santosha (2), actitud imprescindible si aspiramos a Ser, a través de la sonrisa esbozada, serena, desde la comunicación que no conoce barreras idiomáticas, ni culturales y que siempre nos devuelve al presente permitiéndonos reconocer cómo la pequeña mente condicionada opera rememorando un pasado que ya no existe e ideando un futuro, que está por venir para volver a ser presente. Siempre el presente continuo, instante tras instante…. ese contento de sentirnos privilegiados con una tarea que realizar, nos sentimos desde el corazón, desde la comprensión amorosa que nos da el reconocernos a nosotros mismos, más allá de raga (3), y dvesa (4) y sabernos no diferentes del otro, no separados, aproximándonos a esa experiencia anhelada de No-dualidad.

A través de Asana, Pranayama y Dharana nos supimos más conscientes, sabiendo que sólo es un paso, tras otro…, gracias a sentir con nuestros cuerpos en las posturas, escuchando las tensiones, en ocasiones el dolor que esconde tristeza o rabia no expresadas; en otros momentos conectando con la fuerza serena que nos anima a seguir caminando con confianza y amabilidad, con la alegría de Ser, más allá del yo que se cree muy importante, y sobretodo experimentar el amor que en esencia todos somos ya, en este instante, aunque en ocasiones nos duela sentirlo.

Svádhyaya evocado durante las sesiones desde “el darse cuenta”, desde el sentir, haciéndonos más conscientes del momento en el que nos encontramos, del recorrido que estamos haciendo, de dónde estamos ahora mismo y de los obstáculos que actualmente tenemos delante. Dándonos cuenta más allá de la autocrítica dañina, en ocasiones de la culpa, adoptando una actitud de confianza en el desarrollo del proceso, trascendiendo el pequeño ego que cree controlarlo todo, abandonándonos a la experiencia y aceptando que estamos donde tenemos que estar y viviendo lo que tenemos que vivir. En este sentido recordar la máxima recogida en el libro “La Mirada Interna”, de autor anónimo: No importa dónde estés, lo que tienes que saber es que tú no lo has elegido.

La referencia constante a Ishvrapranidhana (6) nos permitió aproximarnos a comprender la experiencia de confiar, de abandonarnos al momento presente, sea cual sea su manifestación, desde la conciencia testigo que no juzga, no analiza, y que simplemente es consciente; desde la ecuanimidad, tomando conciencia de lo ilusorio de creer que somos nosotros, por medio de nuestra limitada mente racional, los que controlamos y dirigimos nuestras vidas. Nos abrimos a la comprensión del Ser que ya somos, desde el Discernimiento y el Amor.

Todo ello nos permitió darnos cuenta de que, al igual que el río alpino cuyo sonido nos acompañó durante la semana, todo está continuamente fluyendo, facilitando el dejarnos ir en la corriente de la vida; darnos cuenta que podemos vivir sintiendo la libertad del instante presente, la eternidad del no tiempo.

El silencio surgido de forma natural al final de las prácticas y nuestras mentes enfocadas y concentradas hacia el momento presente que se transformaba en un abrazo único del grupo, que vivía, sentía, fluía y respiraba unido, cantando en alguna ocasión un mantra en castellano:

Vivir, sentir, fluir

Y al cielo sonreír

Escuchar, aceptar, abrazar

Y todos juntos respirar

Zinal fue toda una experiencia envuelta en alegría. Fuimos UNO, el espacio, la energía nos llevó a Ser sin pensamiento y todo fue fácil, alegre, intenso, compartido. La energía se contagia, y pudimos comprobarlo experimentando. Los que estuvimos allí hemos traído el compromiso de difundirlo, animando a que cada día, y también en Zinal 2011, seamos más en compartir y contagiar lo que Yoga nos muestra: un camino hacia el interior de cada uno de nosotros donde mora el SER.


Agradecimientos


Por todo esto, gracias al Yoga, a los que nos han precedido en su trasmisión, a los que han abierto camino, a todos aquellos que en los años 70 iniciaron esta andadura de compartir durante cinco días con practicantes de Yoga de toda Europa esta ciencia milenaria, a la UEY por esta apuesta a favor del entendimiento y la comprensión desde lo que nos une y no desde lo que nos separa.

Gracias a todos los formadores y profesores de nuestra Asociación (AEPY) que llevaron a Zinal en años anteriores su forma de hacer y sentir el Yoga, que es posible que algún día sea patrimonio de la humanidad. Por cercanía, a Conchita Morera y Manuel Morata que nos han transmitido su propia experiencia en anteriores ediciones de Zinal, aportando valiosas enseñanzas; A mis compañeros del Comité Pedagógico, en especial a Pilar Luna, compañera en este viaje; a Miquel Gabarro y Ramón Marpons, participantes en el Congreso anterior, que dejaron su estela; a Amable Díaz, que nos animó durante dos años a presentar el proyecto; a Sergio Azón, que ha puesto corazón y alma para que el Congreso se desarrollara de forma eficaz y armoniosa, y a Neelam Olalla y el Om modulado que de ella aprendimos, que envolvió el final de muchas de nuestras sesiones.

Gracias al grupo que fuimos en Zinal, a Eva Gómez que impecable y entregada tradujo al inglés las sesiones y nos permitió compartir con practicantes y profesores europeos; a Marga, Carmen, Mylene, Mercé, Pilar, Sergio, Clara, Paquita, Eva, María, Rodolphe, Miriam, Charles, Luis Miguel, Lidia, Pepa, Ramon, Mikel, Genma,… a todos con los que compartimos prácticas, talleres, conferencias, cantos, paseos, comidas con tertulia, bailes, los “bonjour” de cada mañana y el silencio a lo largo de estos días.



Notas a pie de página:

(1) Yoga es el estado del ser en el que el movimiento ideacional electivo de la mente se retarda y llega a detenerse.

(2) Quieto contento.

(3) El apego al goce.

(4) El odio. El rechazo.

(5) El estudio de si mismo.

(6) La entrega.


* Podréis encontrar este artículo en la revista Yoga de A.E.P.Y.